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Precios y menú en línea, en texto y no en una foto

Por qué un menú en PDF o en imagen no lo encuentra nadie, qué cambia cuando los precios son texto en una página, y cómo pasarlos sin rehacer el sitio.

Escrita por MarYan. Actualizada el 18 de septiembre de 2026. Texto en revisión: todavía no la revisó una persona nativa en español.

La escena se repite: el menú está hecho con mucho cariño en un diseño bonito, se exportó a PDF o a JPG, y se subió al sitio y a Instagram. Para el negocio el menú está publicado. Para un buscador, para un lector de pantalla y para el traductor automático del celular, en esa página no hay ningún plato y ningún precio. Hay una imagen.

Qué ve un buscador cuando el menú es una imagen

Google publica la lista de tipos de archivo que puede indexar, y el PDF está en esa lista, así que un menú en PDF no es invisible del todo. Pero pasan tres cosas igual:

  • La imagen no entrega texto. Si el menú es un JPG o un PNG, las palabras que hay adentro no son palabras para el buscador. Lo mismo vale para un PDF hecho a partir de una foto escaneada.
  • El PDF pelea con el celular. Se descarga, abre otra aplicación, obliga a hacer zoom y a mover la hoja de lado. La mayoría de sus clientes entra desde el teléfono.
  • El contenido no se puede usar. No se puede copiar un precio, no se puede buscar «sin gluten» dentro de la página, no se puede traducir con un toque, y no se puede leer en voz alta.

Hay un cuarto caso, más difícil de ver: menús que sí son texto pero cargan dentro de un widget que arma la página con JavaScript. A veces se indexan y a veces no. Google tiene documentación entera sobre eso, y la conclusión práctica es la misma: mientras más simple sea el texto, menos cosas pueden fallar.

Qué cambia cuando los precios son texto

  • Aparece en búsquedas largas. Alguien que escribe «empanadas salteñas Parramatta» puede llegar a su página porque esas palabras están escritas ahí. Con una imagen eso no ocurre.
  • El navegador la traduce sola, así que un cliente que no lee español entiende su menú sin ayuda.
  • Se puede compartir por WhatsApp el enlace de una sección, no un archivo de tres megas.
  • Se puede corregir un precio en un minuto, sin volver a abrir el programa de diseño ni pedirle el archivo original a nadie.
  • La lee un lector de pantalla, que es la única forma en que una persona ciega va a saber qué vende usted.

Cómo pasarlo, sin rehacer el sitio

  1. Cree una página sola, con una dirección clara, del estilo sunegocio.com.au/menu o /precios.
  2. Escriba el texto de verdad: un encabezado por sección, un plato o servicio por línea, y el precio en esa misma línea.
  3. Diga qué incluye el precio. Si hay recargo por fin de semana, por feriado, por tarjeta o por delivery, escríbalo ahí y no en letra chica aparte. El cliente australiano espera ver el precio que va a terminar pagando.
  4. Marque lo que la gente pregunta siempre: opciones vegetarianas, sin gluten, picante, tamaño de la porción.
  5. Ponga la fecha de la última actualización al final. Un menú sin fecha envejece sin que nadie lo note.
  6. Si quiere conservar el PDF para imprimir, déjelo como enlace adicional debajo del texto, nunca como única versión.
  7. Repita los tres o cuatro platos estrella en la descripción de su Perfil de Empresa en Google.

Si su carta cambia todas las semanas, publique en texto lo que no cambia, que casi siempre es la mayor parte de la carta, y deje una línea que diga «los especiales del día los publicamos en Instagram».

Datos estructurados, sin exagerar

Existe un vocabulario estándar para marcar en la página que usted es un negocio local, con su dirección, su horario y su carta. Google documenta cómo usarlo. Sirve para que el buscador entienda mejor la página, pero no garantiza ningún resultado y no reemplaza al texto. Si su herramienta lo puede generar, úselo. Si no, no se preocupe: pasar de una imagen a texto de verdad ya le da la mayor parte del beneficio.

Esto no es solo para restaurantes

Un electricista, una peluquería, una escuela de baile o un contador tienen el mismo problema con la lista de precios. Y aquí aparece la duda de siempre: «si publico precios, el competidor los ve». También los ve el cliente que hoy no llama porque no sabe si le alcanza.

Si no puede publicar un precio cerrado porque cada trabajo es distinto, publique el método:

  • Qué incluye un trabajo típico y qué no.
  • De qué depende que suba, por ejemplo la distancia, la urgencia o el material.
  • Un ejemplo real de un trabajo terminado y lo que costó.
  • Si la visita o el presupuesto tienen costo, dígalo antes.

Eso ayuda a filtrar a quien no va a comprar y suele ahorrarle llamadas, que es tiempo suyo.

Cómo saber si sirvió

Conecte el sitio a Google Search Console, que es gratis, y mire un mes después con qué palabras llega la gente. Si aparecen nombres de platos o de servicios que antes estaban dentro de una imagen, el cambio funcionó. Esa lista de búsquedas también le dice qué escribe su cliente de verdad, que casi nunca es como usted lo llama en el menú.

Fuentes

Consultadas el 18 de septiembre de 2026.

Quién escribió esto

MarYan es un equipo de desarrollo de software en Sídney. Armamos este directorio de negocios que atienden en español en Australia. Publicar su negocio es gratis y va a seguir siendo gratis: vivimos de los proyectos que nos encargan, no del directorio.

Si quiere conversar en español sobre su propia página, su formulario o sus reservas, dígalo cuando publique su negocio. En el formulario hay una casilla opcional para pedir una reunión de 30 minutos. Marcarla o no marcarla no cambia en nada la publicación de su ficha.

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